sábado, 27 de marzo de 2010

ALGO DE MI - Felisa

( Cuando la tía Feli
se marchó, le hice
una canción
que cantó
la hija de Verenice
en el funeral. )

Decía así :

"Una noche tranquila, serena
bordada de estrellas
la sentí partir,
ésa noche de luna y arena
con luz y palmeras
vi que ya era el fin.
Esa noche un grito del alma
se perdió en la calma
al llevarte a ti.
La distancia no importa,
la muerte siempre se presiente
lo que ha de venir.
El encanto se perdió
en el manto
de la noche oscura
que la vio salir."

Fue mi amiga,
hermana, consejera
y casi madre
pero sobre todo
mi confidente.
Sentí siempre
su cariño, su apoyo
su comprensión,
a nadie he visto
llorar con tanta pena
como en nuestra
despedidas,
no eran solo lágrimas,
eran profundos gemidos
que salían de su alma.

Me afectaba más
por su tristeza
que por la mía
al partir.

Y quién no llegó
hasta la "casa"
para tomarse
el "entredía ?.

Le gustaban
mis canciones,
mis escritos,
me pedía que cantara,
al ser tan sensible,
alguna vez lloraba.

La noche que partió
yo estaba en la playa
mirando el cielo,
tuve un presentimiento
y me invadió una
profunda tristeza;
no sabía el por qué
hasta el día siguiente
porque casi se fue
de repente.

Me dolió mucho
porque hay
vacíos que no se
pueden llenar.
Sólo sus hijos
y su esposo
saben qué clase de
mujer era.
Porque tuvieron
la dicha de compartir
con ella cada día.
Prueba de ello
son los pilares
que construyó
y que ahora sostienen
hermosas familias
en todo similares.

Me quedo
con lo que me dio,
lo que me tocó
en herencia,
su ejemplo, la alegría
que encontraba
en el servicio,
en la atención.

Me enseñó que la vida
siempre es un canto
si se vive con valor,
y aunque lloraba
no me enseñó el llanto
ni el dolor,
me enseño sobre todo
la pasión por vivir,
reconociendo
como ella decía,
que veía en mis cantos
el amor.













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