Hay quien aún le recuerda,
los hermanos que quedan,
los que sintieron su huida,
y sobre todo yo
que lloré su partida.
Para él yo era grande
aún siendo tan chica.
Recuerdo su cabello
ensortijado, negro,
que siempre acariciaba,
y me llevaba en brazos
a ver a sus amigas,
mostrando con orgullo
su preciosa sobrina,
para él era hermosa
graciosa y "avispada",
así me lo decía.
Yo era muy pequeña,
no sé cuántos años
tendría;
pero aún le recuerdo
porque era de mis tíos
el que más me quería.
Un día sin entenderlo
se marchó de la "casa".
él no se despidió,
a nadie le dijo nada,
y me quedé esperando
que volviera algún día,
aún estoy aguardando
al que jamás volvería.
Se escuchaban historias
que si alguien lo había visto,
que se volvió insurgente
que luchaba en el monte,
por tantas injusticias;
que lo vieron de noche
atisbando en la esquina,
que silbaba en la puerta
que jamás se abriría
para ver su silueta
como yo lo veía
alto, fuerte y robusto,
un hombre diferente,
ése era mi tío Agusto.
jueves, 25 de marzo de 2010
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