En las reminiscencias
de mi vida,
asumo con dolor
todas las pérdidas,
pero también con
la alegría
el haber pertenecido
a ésta familia.
Cuantos valores,
qué derroche de amor
y de virtudes.
Qué pequeña me siento
al no tener
ni el más mínimo
destello
de todo cuanto
fueron,
y nos dieron ellos,
todos los que se
han ido,
y los que aún quedan.
Carlos, Leonardo
y Teresita.
No recuerdo más
que sus proezas
frente a la vida,
y su actitud
frente a la dificultades.
Su generosidad
al dar todo y más
de lo que podían.
Y me repito
preguntándome:
"De qué material
fueron hechos",
si era propio
el que siempre
pasara lo que pasara
estuvieran contentos
y satisfechos
con la voluntad Divina,
tal vez para que
aprendamos
lo que nos enseñaban
desde niños,
el amor al Ser
Supremo,
aquel que nos ha
dado la vida.
Lloraban al reír
y reían cuando lloraban,
entonces no sabías
cuando sufrían,
porque es propio en ésta
familia, la alegría.
Entusiasmo quiere
decir:
"Dios dentro de ti",
y es la mejor
definición
de mi familia.
Dios ha estado
y está en cada uno,
y mientras mi familia
esté viva
la existencia de Dios
está garantizada
en el seno de los
Portillas.
Cualesquiera sea
el nombre que
cada uno le dé,
Cristo, Señor Jesús,
Padre, Maestro;
todos sabemos
a quién nos referimos,
al mismo que nos ha
unido en esta
hermosa familia.
Me siento feliz
y agradecida
de pertenecer
a ella.
Nunca tendré
tiempo suficiente
para devolver
todo cuanto me
han dado;
y tan sólo me queda,
pedir a Dios
que la bendiga.
sábado, 27 de marzo de 2010
ALGO DE MI - Ricardo
Se fue primero,
así lo repetía siempre,
nos había amenazado
con hacerlo,
y lo hizo.
Fue la primera separación,
si nunca te ha pasado
no sabes cómo
y cuanto te va a afectar.
Desconoces ése dolor,
y si serás capaz de soportarlo.
Para cada uno fue
diferente,
pero para sus hijas
pequeñas,
aún peor;
fue el final del padre
y el de la vida de ellas.
Por todo lo que
él era,
por todo lo que fue ,
como padre,
como hermano,
jamás le olvidaremos,
pero el ser tío se lo tomó
a pesar de su corta edad,
muy en serio
Mi madre me contaba
que cuando
yo iba a nacer
de su primer sueldo trajo
mis primeros pañales.
Cómo no recordar
aquellos ojos,grandes
y profundos,
su boca pequeña,
su cabello despeinado,
y su corazón
siempre dispuesto
al servicio
y a compartir
todo cuanto tenía.
Era mi compadre
porque cargó a mi hija
pero casi era su padre,
porque le hacía todo,
fué entonces el primer
afecto masculino
para mi pequeña,
no permitía nada
que no fuera dispuesto
por él,
porque sentía que la amaba
se esforzaba con esmero
en su cuidado.
Durante los meses
que vivimos con él
nada nos faltó
a más de afecto y calor,
ése que era capaz de dar
como cualidad propia
de mis tíos.
Por eso es inolvidable
y al ser la primera,
fué la peor de las
pérdidas.
Qué le faltaría
me preguntaba,
qué querría
o qué anhelaba,
qué pensaba.
Nunca pude descubrir
en su profunda mirada
lo que en verdad
nos había mostrado,
desnudo su generoso
corazón
y amoroso.
Era tan grande
la luz de su amor
que no permitió
ver qué era lo más grande
que en él había,
la presencia de Dios.
Se ha ido él
y con él casi todos.
Cabalgan las musas al lomo
de las penas,
y a veces
en el de las alegrías,
con el ritmo cambiante
del viaje por la vida.
Mientras,
me exprimo el alma,
para calmar ausencias
que se llevan la vida,
y que vuelve con la esperanza
al saber que está en un lugar,
donde nos encontraremos
un día.
así lo repetía siempre,
nos había amenazado
con hacerlo,
y lo hizo.
Fue la primera separación,
si nunca te ha pasado
no sabes cómo
y cuanto te va a afectar.
Desconoces ése dolor,
y si serás capaz de soportarlo.
Para cada uno fue
diferente,
pero para sus hijas
pequeñas,
aún peor;
fue el final del padre
y el de la vida de ellas.
Por todo lo que
él era,
por todo lo que fue ,
como padre,
como hermano,
jamás le olvidaremos,
pero el ser tío se lo tomó
a pesar de su corta edad,
muy en serio
Mi madre me contaba
que cuando
yo iba a nacer
de su primer sueldo trajo
mis primeros pañales.
Cómo no recordar
aquellos ojos,grandes
y profundos,
su boca pequeña,
su cabello despeinado,
y su corazón
siempre dispuesto
al servicio
y a compartir
todo cuanto tenía.
Era mi compadre
porque cargó a mi hija
pero casi era su padre,
porque le hacía todo,
fué entonces el primer
afecto masculino
para mi pequeña,
no permitía nada
que no fuera dispuesto
por él,
porque sentía que la amaba
se esforzaba con esmero
en su cuidado.
Durante los meses
que vivimos con él
nada nos faltó
a más de afecto y calor,
ése que era capaz de dar
como cualidad propia
de mis tíos.
Por eso es inolvidable
y al ser la primera,
fué la peor de las
pérdidas.
Qué le faltaría
me preguntaba,
qué querría
o qué anhelaba,
qué pensaba.
Nunca pude descubrir
en su profunda mirada
lo que en verdad
nos había mostrado,
desnudo su generoso
corazón
y amoroso.
Era tan grande
la luz de su amor
que no permitió
ver qué era lo más grande
que en él había,
la presencia de Dios.
Se ha ido él
y con él casi todos.
Cabalgan las musas al lomo
de las penas,
y a veces
en el de las alegrías,
con el ritmo cambiante
del viaje por la vida.
Mientras,
me exprimo el alma,
para calmar ausencias
que se llevan la vida,
y que vuelve con la esperanza
al saber que está en un lugar,
donde nos encontraremos
un día.
ALGO DE MI - Melancolía
Mi prima "Negri"
dice que en mis
escritos hay mucha
melancolía.
No, no es así,
es la raza,
y el paisaje,
el sonido
del viento
en el follaje,
que gime
entre las cordilleras,
lo que te da
ése sentimiento.
La música latina
y sobre todo
la Andina
que es la nuestra,
la mía, es así.
Con la nostalgia
y el sentir
que da el
oscuro día
cubierto por las nubes
ocultando siempre
la luz del mediodía,
la continua llovizna
que cobija los páramos
y que parece
al llanto del Creador.
Ése color grisáceo
con sabor a tristeza,
que quita el brillo
del ropaje de los
verdes colores
que tienen los campos
de nuestras tierras frías
cuando le falta el Sol,
Si hasta parece
que se ocultan
las flores
al reflejo de
las nubes negras.
Eso nos ha dado
éste carácter
a veces sombrío,
sensible, romántico
tranquilo y como
dicen algunos
que parecemos
"leones dormidos".
Este sentir
que la Negrita
dice que es
melancolía.
no es otra cosa
que el sentimiento
cuando
se habla del Amor.
Me dirás que amor
es alegría,
Y para que comprendas
hago mención de un verso,
una cita que no es mía.
Dice :
"Todo en amor
es triste,
aún triste y todo
es lo mejor que existe".
dice que en mis
escritos hay mucha
melancolía.
No, no es así,
es la raza,
y el paisaje,
el sonido
del viento
en el follaje,
que gime
entre las cordilleras,
lo que te da
ése sentimiento.
La música latina
y sobre todo
la Andina
que es la nuestra,
la mía, es así.
Con la nostalgia
y el sentir
que da el
oscuro día
cubierto por las nubes
ocultando siempre
la luz del mediodía,
la continua llovizna
que cobija los páramos
y que parece
al llanto del Creador.
Ése color grisáceo
con sabor a tristeza,
que quita el brillo
del ropaje de los
verdes colores
que tienen los campos
de nuestras tierras frías
cuando le falta el Sol,
Si hasta parece
que se ocultan
las flores
al reflejo de
las nubes negras.
Eso nos ha dado
éste carácter
a veces sombrío,
sensible, romántico
tranquilo y como
dicen algunos
que parecemos
"leones dormidos".
Este sentir
que la Negrita
dice que es
melancolía.
no es otra cosa
que el sentimiento
cuando
se habla del Amor.
Me dirás que amor
es alegría,
Y para que comprendas
hago mención de un verso,
una cita que no es mía.
Dice :
"Todo en amor
es triste,
aún triste y todo
es lo mejor que existe".
ALGO DE MI - Felisa
( Cuando la tía Feli
se marchó, le hice
una canción
que cantó
la hija de Verenice
en el funeral. )
Decía así :
"Una noche tranquila, serena
bordada de estrellas
la sentí partir,
ésa noche de luna y arena
con luz y palmeras
vi que ya era el fin.
Esa noche un grito del alma
se perdió en la calma
al llevarte a ti.
La distancia no importa,
la muerte siempre se presiente
lo que ha de venir.
El encanto se perdió
en el manto
de la noche oscura
que la vio salir."
Fue mi amiga,
hermana, consejera
y casi madre
pero sobre todo
mi confidente.
Sentí siempre
su cariño, su apoyo
su comprensión,
a nadie he visto
llorar con tanta pena
como en nuestra
despedidas,
no eran solo lágrimas,
eran profundos gemidos
que salían de su alma.
Me afectaba más
por su tristeza
que por la mía
al partir.
Y quién no llegó
hasta la "casa"
para tomarse
el "entredía ?.
Le gustaban
mis canciones,
mis escritos,
me pedía que cantara,
al ser tan sensible,
alguna vez lloraba.
La noche que partió
yo estaba en la playa
mirando el cielo,
tuve un presentimiento
y me invadió una
profunda tristeza;
no sabía el por qué
hasta el día siguiente
porque casi se fue
de repente.
Me dolió mucho
porque hay
vacíos que no se
pueden llenar.
Sólo sus hijos
y su esposo
saben qué clase de
mujer era.
Porque tuvieron
la dicha de compartir
con ella cada día.
Prueba de ello
son los pilares
que construyó
y que ahora sostienen
hermosas familias
en todo similares.
Me quedo
con lo que me dio,
lo que me tocó
en herencia,
su ejemplo, la alegría
que encontraba
en el servicio,
en la atención.
Me enseñó que la vida
siempre es un canto
si se vive con valor,
y aunque lloraba
no me enseñó el llanto
ni el dolor,
me enseño sobre todo
la pasión por vivir,
reconociendo
como ella decía,
que veía en mis cantos
el amor.
se marchó, le hice
una canción
que cantó
la hija de Verenice
en el funeral. )
Decía así :
"Una noche tranquila, serena
bordada de estrellas
la sentí partir,
ésa noche de luna y arena
con luz y palmeras
vi que ya era el fin.
Esa noche un grito del alma
se perdió en la calma
al llevarte a ti.
La distancia no importa,
la muerte siempre se presiente
lo que ha de venir.
El encanto se perdió
en el manto
de la noche oscura
que la vio salir."
Fue mi amiga,
hermana, consejera
y casi madre
pero sobre todo
mi confidente.
Sentí siempre
su cariño, su apoyo
su comprensión,
a nadie he visto
llorar con tanta pena
como en nuestra
despedidas,
no eran solo lágrimas,
eran profundos gemidos
que salían de su alma.
Me afectaba más
por su tristeza
que por la mía
al partir.
Y quién no llegó
hasta la "casa"
para tomarse
el "entredía ?.
Le gustaban
mis canciones,
mis escritos,
me pedía que cantara,
al ser tan sensible,
alguna vez lloraba.
La noche que partió
yo estaba en la playa
mirando el cielo,
tuve un presentimiento
y me invadió una
profunda tristeza;
no sabía el por qué
hasta el día siguiente
porque casi se fue
de repente.
Me dolió mucho
porque hay
vacíos que no se
pueden llenar.
Sólo sus hijos
y su esposo
saben qué clase de
mujer era.
Porque tuvieron
la dicha de compartir
con ella cada día.
Prueba de ello
son los pilares
que construyó
y que ahora sostienen
hermosas familias
en todo similares.
Me quedo
con lo que me dio,
lo que me tocó
en herencia,
su ejemplo, la alegría
que encontraba
en el servicio,
en la atención.
Me enseñó que la vida
siempre es un canto
si se vive con valor,
y aunque lloraba
no me enseñó el llanto
ni el dolor,
me enseño sobre todo
la pasión por vivir,
reconociendo
como ella decía,
que veía en mis cantos
el amor.
viernes, 26 de marzo de 2010
ALGO DE MI - Nonoya
Nonoy :
Así la llamaba
en su media lengua,
su hermana Beatriz
y para que esté acorde
a su feminidad
y su belleza
la agregaron una "a",
y quedaría para siempre,
y para todos
como la Nonoya.
Era preciosa, dulce,
tierna y graciosa,
con el encanto
que le dieron
las Hadas al nacer,
quienes le prodigaron
además inteligencia
y generosidad
entre otras cualidades.
Su tía Perita le llamaba
"gringa hechiza"
y nadie supo
jamás el por qué,
quizá porque
de gringa
tenía el físico,
que contrastaba
con su entorno;
ella de tez blanca,
lacio y rubio cabello,
por eso le cantábamos :
"Muñequita linda
de cabellos de oro...".
El cariño y admiración
le formó un carácter sin igual,
de sentirse importante,
el de saber estar.
Tenía claros sus objetivos
sus afectos y sobre todo
supo ser en todo la mejor;
fue muy buena estudiante,
y una gran profesional.
Se ganó el afecto
del abuelo
a quien siempre admiró
y del que fue correspondida
con el orgullo
de tener una nieta
entre todas para él la mejor;
era parco en caricias,
y en afecto,
porque no demostraba
sus sentimientos
algo que quizá a ella le faltó
al llegar a una familia
que como a todos,
la vida nos da por azar,
y en la que no encajaba
al pensar diferente,
al tener otras metas,
y sentirse especial.
Quizá por eso
y como muchos,
y como casi todos,
se marchó
detrás de un sueño,
o lo que fuera,
para demostrar
su tesón;
Buscó otro país,
otra familia,
otro lugar,
donde la felicidad
fuera más pródiga,
lo que en su Pasto,
quizá,
no alcanzó a encontrar.
Allí se quedaría
y allí su familia creó;
se dedicó al trabajo,
y sobre todo a su
única hija,
a quién la vida dotó,
de los mismos encantos
que ella derrochó,
una hija que ha formado,
para continuar en ella
su labor.
Así la llamaba
en su media lengua,
su hermana Beatriz
y para que esté acorde
a su feminidad
y su belleza
la agregaron una "a",
y quedaría para siempre,
y para todos
como la Nonoya.
Era preciosa, dulce,
tierna y graciosa,
con el encanto
que le dieron
las Hadas al nacer,
quienes le prodigaron
además inteligencia
y generosidad
entre otras cualidades.
Su tía Perita le llamaba
"gringa hechiza"
y nadie supo
jamás el por qué,
quizá porque
de gringa
tenía el físico,
que contrastaba
con su entorno;
ella de tez blanca,
lacio y rubio cabello,
por eso le cantábamos :
"Muñequita linda
de cabellos de oro...".
El cariño y admiración
le formó un carácter sin igual,
de sentirse importante,
el de saber estar.
Tenía claros sus objetivos
sus afectos y sobre todo
supo ser en todo la mejor;
fue muy buena estudiante,
y una gran profesional.
Se ganó el afecto
del abuelo
a quien siempre admiró
y del que fue correspondida
con el orgullo
de tener una nieta
entre todas para él la mejor;
era parco en caricias,
y en afecto,
porque no demostraba
sus sentimientos
algo que quizá a ella le faltó
al llegar a una familia
que como a todos,
la vida nos da por azar,
y en la que no encajaba
al pensar diferente,
al tener otras metas,
y sentirse especial.
Quizá por eso
y como muchos,
y como casi todos,
se marchó
detrás de un sueño,
o lo que fuera,
para demostrar
su tesón;
Buscó otro país,
otra familia,
otro lugar,
donde la felicidad
fuera más pródiga,
lo que en su Pasto,
quizá,
no alcanzó a encontrar.
Allí se quedaría
y allí su familia creó;
se dedicó al trabajo,
y sobre todo a su
única hija,
a quién la vida dotó,
de los mismos encantos
que ella derrochó,
una hija que ha formado,
para continuar en ella
su labor.
jueves, 25 de marzo de 2010
ALGO DE MI - Javier
Era tan pequeñín
frágil e indefenso,
que mi mami no creía
que viviría.
Le recuerdo llorando;
creyendo que era de frío,
lo cubría con mis brazos,
le secaba sus lágrimas
y le hacía juegos
para que se calmara;
en una casa tan grande
parecía
que sólo yo le escuchaba.
Eramos tantos niños
toda una tropa,
y hacíamos tanto ruido
que seguro por eso
alguna vez le olvidaban.
Era tierno y sensible,
y para mi mamá
siempre sería su Javier.
Le decíamos el ñato
por su nariz pequeña;
sus ojos grandes,
mostraban la viveza
y la travesura
propia de su edad.
No se expresaba claro,
todo lo que decía
era causa de risa,
y nunca acabaría
si contara
cada ocurrencia suya,
y cada travesura.
Jugábamos a la "tienda"
era el único cliente,
nos lo compraba todo,
luego se lo comía,
pagando con papeles
de diarios que recortaba.
Fue un buen estudiante
admiraba a su maestro,
quien le correspondía,
con el mismo afecto,
por ser un niño muy listo
y un alumno excelente.
Amigos, compañeros,
cómplices
de aventuras y juegos,
a pesar de las largas
ausencias, distancias,
o circunstancias,
siempre hemos ido juntos
en la vida.
Fue buen trabajador,
y un gran ejecutivo
al consagrarse en ventas.
Se casó,
la vida le dio hijos
sanos, fuertes y hermosos
ahora entre hijos y nietos
se siente muy querido,
respetado y al cobijo
de su gran familia.
Para mí será siempre
el pequeño que llora
y que necesita
quien le limpie los mocos.
Ese es el Javierito
a quien tanto he querido,
lo mejor de mis viajes,
con él lo he compartido,
aún me siento su madre,
y la hermana que de niña
sacrificaba el juego
para darle cariño.
Siempre en todos
mis viajes
hago planes con él,
y no sería completo,
si estando allí faltara
la visita obligada
de ver
a mi hermano Javier.
frágil e indefenso,
que mi mami no creía
que viviría.
Le recuerdo llorando;
creyendo que era de frío,
lo cubría con mis brazos,
le secaba sus lágrimas
y le hacía juegos
para que se calmara;
en una casa tan grande
parecía
que sólo yo le escuchaba.
Eramos tantos niños
toda una tropa,
y hacíamos tanto ruido
que seguro por eso
alguna vez le olvidaban.
Era tierno y sensible,
y para mi mamá
siempre sería su Javier.
Le decíamos el ñato
por su nariz pequeña;
sus ojos grandes,
mostraban la viveza
y la travesura
propia de su edad.
No se expresaba claro,
todo lo que decía
era causa de risa,
y nunca acabaría
si contara
cada ocurrencia suya,
y cada travesura.
Jugábamos a la "tienda"
era el único cliente,
nos lo compraba todo,
luego se lo comía,
pagando con papeles
de diarios que recortaba.
Fue un buen estudiante
admiraba a su maestro,
quien le correspondía,
con el mismo afecto,
por ser un niño muy listo
y un alumno excelente.
Amigos, compañeros,
cómplices
de aventuras y juegos,
a pesar de las largas
ausencias, distancias,
o circunstancias,
siempre hemos ido juntos
en la vida.
Fue buen trabajador,
y un gran ejecutivo
al consagrarse en ventas.
Se casó,
la vida le dio hijos
sanos, fuertes y hermosos
ahora entre hijos y nietos
se siente muy querido,
respetado y al cobijo
de su gran familia.
Para mí será siempre
el pequeño que llora
y que necesita
quien le limpie los mocos.
Ese es el Javierito
a quien tanto he querido,
lo mejor de mis viajes,
con él lo he compartido,
aún me siento su madre,
y la hermana que de niña
sacrificaba el juego
para darle cariño.
Siempre en todos
mis viajes
hago planes con él,
y no sería completo,
si estando allí faltara
la visita obligada
de ver
a mi hermano Javier.
ALGO DE MI - Mamita Juana
Mi bisabuela,
mi "mamita Juana",
como todos le llamaban.
Los recuerdos que tengo
y como aún la veo,
es con su "follado" negro
y un pañolón desecho
por el paso del tiempo.
Su cabello era gris
no sé si por las canas
o por la ceniza
del bracero pequeño
donde me preparaba
lo que me enseñó a comer
y que hasta ahora me gusta,
el plátano maduro
que asaba para mí,
en aquel cuarto oscuro
en el que ella vivía.
Allí no había ventanas
solo una cama dura
ý ahí me cobijaba
calentando mis pies
que después de
sesenta años,
aún los conservo fríos
porque una madrugada
la llevaron al "asilo"
donde iban los ancianos
que no tenían casa,
familia, ni cobijo.
Me llevaron a verla
y era tan triste el sitio,
deprimente y vacío
de valores humanos,
de cuidados y abrigo,
una sala muy grande
llena de camas y mendigos
que estiraban sus manos
pidiéndonos cariño.
Así se quedó por siempre
ésa imagen doliente,
y pienso que no es justo
olvidar a los viejos,
que te lo dieron todo;
que dejaron sus sueños
para realizar los tuyos,
cuando tú eras pequeño.
Lloré por su abandono,
a pesar de mi edad,
vi que así era la vida
para muchos ancianos
que abandonan y olvidan.
Cómo sería su vida ?
Cuáles serían sus sueños ?
Ahora yo los realizo
cada uno por ella,
porque en mi corazón
siempre viaja conmigo,
y aunque fuera muy corto
lo vivido a su lado
fue tan fuerte su amor
como largo el olvido.
mi "mamita Juana",
como todos le llamaban.
Los recuerdos que tengo
y como aún la veo,
es con su "follado" negro
y un pañolón desecho
por el paso del tiempo.
Su cabello era gris
no sé si por las canas
o por la ceniza
del bracero pequeño
donde me preparaba
lo que me enseñó a comer
y que hasta ahora me gusta,
el plátano maduro
que asaba para mí,
en aquel cuarto oscuro
en el que ella vivía.
Allí no había ventanas
solo una cama dura
ý ahí me cobijaba
calentando mis pies
que después de
sesenta años,
aún los conservo fríos
porque una madrugada
la llevaron al "asilo"
donde iban los ancianos
que no tenían casa,
familia, ni cobijo.
Me llevaron a verla
y era tan triste el sitio,
deprimente y vacío
de valores humanos,
de cuidados y abrigo,
una sala muy grande
llena de camas y mendigos
que estiraban sus manos
pidiéndonos cariño.
Así se quedó por siempre
ésa imagen doliente,
y pienso que no es justo
olvidar a los viejos,
que te lo dieron todo;
que dejaron sus sueños
para realizar los tuyos,
cuando tú eras pequeño.
Lloré por su abandono,
a pesar de mi edad,
vi que así era la vida
para muchos ancianos
que abandonan y olvidan.
Cómo sería su vida ?
Cuáles serían sus sueños ?
Ahora yo los realizo
cada uno por ella,
porque en mi corazón
siempre viaja conmigo,
y aunque fuera muy corto
lo vivido a su lado
fue tan fuerte su amor
como largo el olvido.
ALGO DE MI - Agusto
Hay quien aún le recuerda,
los hermanos que quedan,
los que sintieron su huida,
y sobre todo yo
que lloré su partida.
Para él yo era grande
aún siendo tan chica.
Recuerdo su cabello
ensortijado, negro,
que siempre acariciaba,
y me llevaba en brazos
a ver a sus amigas,
mostrando con orgullo
su preciosa sobrina,
para él era hermosa
graciosa y "avispada",
así me lo decía.
Yo era muy pequeña,
no sé cuántos años
tendría;
pero aún le recuerdo
porque era de mis tíos
el que más me quería.
Un día sin entenderlo
se marchó de la "casa".
él no se despidió,
a nadie le dijo nada,
y me quedé esperando
que volviera algún día,
aún estoy aguardando
al que jamás volvería.
Se escuchaban historias
que si alguien lo había visto,
que se volvió insurgente
que luchaba en el monte,
por tantas injusticias;
que lo vieron de noche
atisbando en la esquina,
que silbaba en la puerta
que jamás se abriría
para ver su silueta
como yo lo veía
alto, fuerte y robusto,
un hombre diferente,
ése era mi tío Agusto.
los hermanos que quedan,
los que sintieron su huida,
y sobre todo yo
que lloré su partida.
Para él yo era grande
aún siendo tan chica.
Recuerdo su cabello
ensortijado, negro,
que siempre acariciaba,
y me llevaba en brazos
a ver a sus amigas,
mostrando con orgullo
su preciosa sobrina,
para él era hermosa
graciosa y "avispada",
así me lo decía.
Yo era muy pequeña,
no sé cuántos años
tendría;
pero aún le recuerdo
porque era de mis tíos
el que más me quería.
Un día sin entenderlo
se marchó de la "casa".
él no se despidió,
a nadie le dijo nada,
y me quedé esperando
que volviera algún día,
aún estoy aguardando
al que jamás volvería.
Se escuchaban historias
que si alguien lo había visto,
que se volvió insurgente
que luchaba en el monte,
por tantas injusticias;
que lo vieron de noche
atisbando en la esquina,
que silbaba en la puerta
que jamás se abriría
para ver su silueta
como yo lo veía
alto, fuerte y robusto,
un hombre diferente,
ése era mi tío Agusto.
martes, 23 de marzo de 2010
ALGO DE MI - Toche.
La Toche cantaba
y reía.
Decía la Perita
que se daba cuenta
a qué hora se despertaba,
porque al levantarse
de la cama
era lo que hacía
cantar.
Y fué la Perita
quien así la bautizó
porque en Pasto
le llaman toche
a un pájaro cantor.
Recorría el corredor,
bajaba las escaleras
y hasta llegar a la cocina
callaba su canto;
lo hacía para saludar.
Buscaba entonces
con sus ojos grandes
la sonrisa de todos,
era el mejor saludo
hacia ella
y era sobre todo, esto
lo que la hacía feliz
lo que la hacía cantar.
Se había creído
que la vida era eso,
hacer reír,
con sus gracias,
con su risas,
con su canto,
y era el papel
en la comedia
de su vida.
Era la mejor actriz
aunque a veces
no la elogiaran
porque no se
tomaba en serio
la vida.
Y a cambio la reñían
sin que ella comprendiera
los cambios de humor
de los adultos,
por eso la parte
que en todos buscaba
era la del niño,
así era más fácil
compartir con ellos
porque para ella
el adulto no era
bueno,
el adulto no reía.
era adusto, frío
demasiada disciplina.
La Toche era una niña
que aún no comprendía
la tristeza,
para su forma de ser
era algo que no concebía.
Ella despertaba a la vida,
con la libertad
y desparpajo del infante
que no pide permiso
para reír, cantar
o hacer sus travesuras.
Con los días
y aún más con los años
su alegría se volvió
amargura,
porque entonces
comprendió que era verdad,
que la vida
como decían los adultos,
era algo muy serio.
Así se lo enseñaban,
y no con palabras
sino con circunstancias
fuertes, duras y frías,
como aquella casa grande,
de donde fueron
marchando uno a uno
todos los que quería.
Hasta que un día
también se fue la Toche
y cesaron los cantos
y se volvieron llantos
de los tíos,
de los primos,
de todos
los que la despedían.
Cada año volvía
con la alegría
que da ver a la familia,
recorrer su Pasto
degustar sus comidas,
pero llegaba aquella parte
dura de "amargos adióses"
y su hermana le decía :
"Te vas...
es lo que siempre haces" .
Se volvieron rutina
los adióses,
los llantos,
y se tornaron tristes las partidas.
Se ampliaron
las distancias
la visitas,
y se perdió la Toche
los mejores momentos,
los adióses eternos,
la fiestas, las alegrías,
los abrazos, los besos
que no se acumularon
para cuando ella
volvía.
Todos se perdieron
y fueron a parar
al lugar donde
jamás se recuperan,
al cesto del olvido.
También se olvidaron de ella,
y cuando volvió
ya no la conocían,
era extraña en su tierra,
extraña en su familia,
entonces comprendió
que las despedidas
se hicieron tan profundas
como las heridas,
y cuando se sanaron
ya no se abrirían
como jamás los brazos
de hermanos, primos y tías.
Muchos ya se han marchado
de la primera fila,
se fueron para siempre
los que la recordaban
se han ido de su vida.
Ya nunca habrá más besos
ni abrazos.
Así habrá llegado el día
que ninguno la despida,
para los que quedan
es una desconocida.
Es el precio del que
se va del nido,
en busca de otra vida.
y reía.
Decía la Perita
que se daba cuenta
a qué hora se despertaba,
porque al levantarse
de la cama
era lo que hacía
cantar.
Y fué la Perita
quien así la bautizó
porque en Pasto
le llaman toche
a un pájaro cantor.
Recorría el corredor,
bajaba las escaleras
y hasta llegar a la cocina
callaba su canto;
lo hacía para saludar.
Buscaba entonces
con sus ojos grandes
la sonrisa de todos,
era el mejor saludo
hacia ella
y era sobre todo, esto
lo que la hacía feliz
lo que la hacía cantar.
Se había creído
que la vida era eso,
hacer reír,
con sus gracias,
con su risas,
con su canto,
y era el papel
en la comedia
de su vida.
Era la mejor actriz
aunque a veces
no la elogiaran
porque no se
tomaba en serio
la vida.
Y a cambio la reñían
sin que ella comprendiera
los cambios de humor
de los adultos,
por eso la parte
que en todos buscaba
era la del niño,
así era más fácil
compartir con ellos
porque para ella
el adulto no era
bueno,
el adulto no reía.
era adusto, frío
demasiada disciplina.
La Toche era una niña
que aún no comprendía
la tristeza,
para su forma de ser
era algo que no concebía.
Ella despertaba a la vida,
con la libertad
y desparpajo del infante
que no pide permiso
para reír, cantar
o hacer sus travesuras.
Con los días
y aún más con los años
su alegría se volvió
amargura,
porque entonces
comprendió que era verdad,
que la vida
como decían los adultos,
era algo muy serio.
Así se lo enseñaban,
y no con palabras
sino con circunstancias
fuertes, duras y frías,
como aquella casa grande,
de donde fueron
marchando uno a uno
todos los que quería.
Hasta que un día
también se fue la Toche
y cesaron los cantos
y se volvieron llantos
de los tíos,
de los primos,
de todos
los que la despedían.
Cada año volvía
con la alegría
que da ver a la familia,
recorrer su Pasto
degustar sus comidas,
pero llegaba aquella parte
dura de "amargos adióses"
y su hermana le decía :
"Te vas...
es lo que siempre haces" .
Se volvieron rutina
los adióses,
los llantos,
y se tornaron tristes las partidas.
Se ampliaron
las distancias
la visitas,
y se perdió la Toche
los mejores momentos,
los adióses eternos,
la fiestas, las alegrías,
los abrazos, los besos
que no se acumularon
para cuando ella
volvía.
Todos se perdieron
y fueron a parar
al lugar donde
jamás se recuperan,
al cesto del olvido.
También se olvidaron de ella,
y cuando volvió
ya no la conocían,
era extraña en su tierra,
extraña en su familia,
entonces comprendió
que las despedidas
se hicieron tan profundas
como las heridas,
y cuando se sanaron
ya no se abrirían
como jamás los brazos
de hermanos, primos y tías.
Muchos ya se han marchado
de la primera fila,
se fueron para siempre
los que la recordaban
se han ido de su vida.
Ya nunca habrá más besos
ni abrazos.
Así habrá llegado el día
que ninguno la despida,
para los que quedan
es una desconocida.
Es el precio del que
se va del nido,
en busca de otra vida.
lunes, 22 de marzo de 2010
ALGO DE MI - Ivoncita (mi hija)
Esta será la carta
que nunca envié,
de aquello
que he querido decirte
tantas veces,
y que he callado,
quizá por temor,
o tal vez, por amor,
o por distancia.
Quiero que quede claro,
que para una madre
sus hijos siempre
serán sus niños,
y eso eres para mí
mi niña...
mi hermosa niña,
que correteaba
por los corredores
de la "casa",
como la llamaban todos
a la casa del abuelo
donde creciste
hasta tus 18 meses,
(porque de Mayo
te fuiste).
Mirabas por el enrejado
que formaban
los ladrillos
que decoraba
el pasamano
de la segunda planta,
esperando mi regreso
del trabajo,
y en cuanto me veías
gritabas :
Betty, llegó Betty,
no me decías mamá
y era como todos
me llamaban.
Nada ensanchaba
tanto mi pecho
y hacía latir
tan fuerte mi corazón
como escuchar
mi nombre en tu
boca pequeña.
Once meses tenías
y ya caminabas
y corrías,
todo lo hablabas,
y lo comprendías.
yo corría presurosa,
con los brazos abiertos
a tu encuentro,
te levantaba
dando vueltas contigo,
te llenaba de besos,
arreglando tus rizos
que se enredaban
entre mis dedos,
y resaltaba el contraste
de mi melena negra,
con tu pelo cenizo.
Reíamos las dos,
no me cansaba de
contemplar tu belleza,
y de mirarme,
en ésos ojos grandes
que miraban atentos
a todo lo que hacía.
Aún siendo tan pequeña
causaba admiración
tu estilo, tus posturas,
educada y glamurosa.
Siempre te vestí
de blanco,
ni una sola pieza hubo
de otro color en tu ropero,
y fue así,
porque te veía
con la belleza y pureza
de los ángeles,
que tu físico
muy bien lo retrataba.
Te dí todo lo que
en mi haber podía,
y en mi preocupación
por tu futuro
vislumbré algo mejor,
otra vida,
en la que yo
no tenía parte,
y era quizá
lo que el destino
te tenía reservado,
otra familia, otra cultura,
y tuve que dejarte
aunque se fuera
en ello mi vida,
y se volviera mi sueño,
la peor pesadilla,
porque pensé en todo,
menos en que te
perdería.
El único consuelo
es que rompería
el círculo
y no te pasaría
lo que me pasó a mi,
el no tener infancia,
el carecer de todo
lo que quieren lo niños,
un padre, una madre,
una familia, estudios,
respeto, aprobación, cariño
y lo más importante
que pensé para ti,
que pudieras volar
y ser y hacer,
lo que no pude yo.
En mis sueños te vi
como estás ahora,
una profesional,
una excelente madre,
una preciosa mujer
y singular esposa.
Qué más puedo pedir,
que más puedo desear,
sino que seas feliz.
La vida te bendijo
con dos hijos,
hermosos, inteligentes,
ellos son la razón
y la causa que te inspira,
a la realización de tus sueños.
Yo en la sombra de tu vida,
te bendigo;
solo puedo desear
que la fortuna,
el amor, y la dicha
te sonrían;
que nada causa más placer
a una madre,
que ver en la cumbre del éxito
a sus hijos.
Por todo esto
le doy gracias a Dios,
porque si a ti
te ha bendecido,
por todo lo que Dios
te ha dado,
bendita yo he sido.
que nunca envié,
de aquello
que he querido decirte
tantas veces,
y que he callado,
quizá por temor,
o tal vez, por amor,
o por distancia.
Quiero que quede claro,
que para una madre
sus hijos siempre
serán sus niños,
y eso eres para mí
mi niña...
mi hermosa niña,
que correteaba
por los corredores
de la "casa",
como la llamaban todos
a la casa del abuelo
donde creciste
hasta tus 18 meses,
(porque de Mayo
te fuiste).
Mirabas por el enrejado
que formaban
los ladrillos
que decoraba
el pasamano
de la segunda planta,
esperando mi regreso
del trabajo,
y en cuanto me veías
gritabas :
Betty, llegó Betty,
no me decías mamá
y era como todos
me llamaban.
Nada ensanchaba
tanto mi pecho
y hacía latir
tan fuerte mi corazón
como escuchar
mi nombre en tu
boca pequeña.
Once meses tenías
y ya caminabas
y corrías,
todo lo hablabas,
y lo comprendías.
yo corría presurosa,
con los brazos abiertos
a tu encuentro,
te levantaba
dando vueltas contigo,
te llenaba de besos,
arreglando tus rizos
que se enredaban
entre mis dedos,
y resaltaba el contraste
de mi melena negra,
con tu pelo cenizo.
Reíamos las dos,
no me cansaba de
contemplar tu belleza,
y de mirarme,
en ésos ojos grandes
que miraban atentos
a todo lo que hacía.
Aún siendo tan pequeña
causaba admiración
tu estilo, tus posturas,
educada y glamurosa.
Siempre te vestí
de blanco,
ni una sola pieza hubo
de otro color en tu ropero,
y fue así,
porque te veía
con la belleza y pureza
de los ángeles,
que tu físico
muy bien lo retrataba.
Te dí todo lo que
en mi haber podía,
y en mi preocupación
por tu futuro
vislumbré algo mejor,
otra vida,
en la que yo
no tenía parte,
y era quizá
lo que el destino
te tenía reservado,
otra familia, otra cultura,
y tuve que dejarte
aunque se fuera
en ello mi vida,
y se volviera mi sueño,
la peor pesadilla,
porque pensé en todo,
menos en que te
perdería.
El único consuelo
es que rompería
el círculo
y no te pasaría
lo que me pasó a mi,
el no tener infancia,
el carecer de todo
lo que quieren lo niños,
un padre, una madre,
una familia, estudios,
respeto, aprobación, cariño
y lo más importante
que pensé para ti,
que pudieras volar
y ser y hacer,
lo que no pude yo.
En mis sueños te vi
como estás ahora,
una profesional,
una excelente madre,
una preciosa mujer
y singular esposa.
Qué más puedo pedir,
que más puedo desear,
sino que seas feliz.
La vida te bendijo
con dos hijos,
hermosos, inteligentes,
ellos son la razón
y la causa que te inspira,
a la realización de tus sueños.
Yo en la sombra de tu vida,
te bendigo;
solo puedo desear
que la fortuna,
el amor, y la dicha
te sonrían;
que nada causa más placer
a una madre,
que ver en la cumbre del éxito
a sus hijos.
Por todo esto
le doy gracias a Dios,
porque si a ti
te ha bendecido,
por todo lo que Dios
te ha dado,
bendita yo he sido.
sábado, 20 de marzo de 2010
ALGO DE MI - Padre ("Para")
No hay en el mundo una palabra
más grande que Padre...
Padre le decimos al Creador
al Todopoderoso, al Hacedor,
al cúmulo de virtudes
y de dones,
al que es Todo.
Yo no tuve padre,
pero Dios me dio uno,
como nos da amigos
para compensar la ingratitud
de algunos,
o la falta de un padre.
Decir Padre es hablar
de cariño y compañía,
de sostén, de comprensión
de dulzura y de alegría,
Padre sabe a paciencia,
a generosidad,
y sobre todo padre,
es igual a bondad.
Padre, es amigo,
que todo lo tolera,
que todo lo perdona,
que todo disimula.
Padre resume
todas las cualidades,
y cuando hablamos de ellas,
nos damos cuenta
que Padre es más que Amor.
Padre,
tú eres todo,
la mano amiga,
los brazos que cobijan
eres la palabra que consuela
el consejo que orienta
y siempre mi compañía.
Estás allí,
en el momento oportuno,
y en el instante justo.
Cuando realmente
yo te necesito,
aunque sea en la distancia.
Eres mi padre,
mi hermano,
lo que no tuve
o quizá,
eres lo que perdí,
y que el cielo me vuelve,
lo que suple a la ausencia,
lo que me da cobijo,
lo que me da alimento.
Eres mi buen amigo.
Le doy gracias al cielo
por lo que Dios me ha dado
al tenerte conmigo,
por todo tu cariño;
y aunque nadie comprenda
y solo seas mi amigo
no es más lo que yo quiero,
no más que tu cariño,
que Dios ha bendecido.
más grande que Padre...
Padre le decimos al Creador
al Todopoderoso, al Hacedor,
al cúmulo de virtudes
y de dones,
al que es Todo.
Yo no tuve padre,
pero Dios me dio uno,
como nos da amigos
para compensar la ingratitud
de algunos,
o la falta de un padre.
Decir Padre es hablar
de cariño y compañía,
de sostén, de comprensión
de dulzura y de alegría,
Padre sabe a paciencia,
a generosidad,
y sobre todo padre,
es igual a bondad.
Padre, es amigo,
que todo lo tolera,
que todo lo perdona,
que todo disimula.
Padre resume
todas las cualidades,
y cuando hablamos de ellas,
nos damos cuenta
que Padre es más que Amor.
Padre,
tú eres todo,
la mano amiga,
los brazos que cobijan
eres la palabra que consuela
el consejo que orienta
y siempre mi compañía.
Estás allí,
en el momento oportuno,
y en el instante justo.
Cuando realmente
yo te necesito,
aunque sea en la distancia.
Eres mi padre,
mi hermano,
lo que no tuve
o quizá,
eres lo que perdí,
y que el cielo me vuelve,
lo que suple a la ausencia,
lo que me da cobijo,
lo que me da alimento.
Eres mi buen amigo.
Le doy gracias al cielo
por lo que Dios me ha dado
al tenerte conmigo,
por todo tu cariño;
y aunque nadie comprenda
y solo seas mi amigo
no es más lo que yo quiero,
no más que tu cariño,
que Dios ha bendecido.
ALGO DE MI - Lolita
En mis mejores recuerdos de niña
hay una imagen, no de hermana,
de una madre chiquita,
ésa pequeña mamá
que todo me enseñaba,
tanto sus fantasías,
como todos sus temores,
también sus conocimientos,
yo su mejor alumna
todo le aprendía.
No podía vivir sin ella,
si se iba al colegio
o a donde fuera
tenían que engañarme,
fingir jugar a las escondidas
para que ella pudiera salir.
Un día me escondieron
dentro de un pupitre,
que tenía un clavo
y al cerrar la puerta
me hacía daño,
lo peor de todo es que
se olvidaron de mí
dejándome encerrada
y fue en la noche
cuando me encontraron.
Ella era mi pequeña mamá,
era todo lo que yo tenía,
no recuerdo a nadie más
a mi lado que a ella,
porque no existía
otro ser para mí
tan dulce y sabio
como la Lolita.
Era la niña de la casa,
la compañera de mi mami,
su muñequita,
la "nieta" del abuelo,
y para todos la "Lolita".
Todo giraba a su alrededor
como yo también lo hacía.
Era la clásica niña
de aquellos tiempos,
cabello ensortijado,
cintas en la cabeza,
trajes amplios,
anudados a la espalda
con grandes lazos
que mi mami le cosía.
Cuando hizo la comunión
no me dejaban acercarme a ella
porque me decían que la ensuciaba
seguramente yo
no iba tan arregladita.
Como todos la querían
me enseñaron a quererla.
Era inteligente y muy aplicada,
además de buena hermana
era una excelente hija.
fue el sostén y apoyo de mi madre
durante toda la vida.
Si alguien amó a mi madre,
nadie lo hizo mejor que ella,
si alguien sirvió, atendió
y cuidó a mi madre
todo el mérito se lo lleva ella,
la "Lolita. Así la llaman
tiernamente todos
como si fuera frágil,
como a una florecita.
Pero ha demostrado
ser fuerte y valiente
ante las adversidades
de la vida.
Todo lo ha hecho bien;
por eso es admirada
y querida,
su vida ha sido transparente
como su mirada.
Alegre y capaz de trasnochar
con su repertorio
de cuentos pastusos,
sobre todo.
Ahora veo que es un bien de familia
eso de los chistes y de la alegría,
del apunte y de la genialidad
aprendida de los tíos.
También la piedad,
el don de consejo.
Yo siempre me preguntaba :
¿cómo es que es tan buena amiga ?.
Quién le enseñó a ser dulce,
quién le enseñó a ser atenta,
de qué material la hizo mi madre
cuando la trajo al mundo,
un mundo que ha sido pródigo
con ella,
le ha dado el amor
la admiración y el aprecio
de toda su familia.
Ha sido generosa ,
si no tiene nada material
es porque lo ha dado todo,
pero tiene la mayor riqueza
el haber aprendido
de los mejores maestros,
mi madre y nuestros tíos.
Nadie se refería a ella
con tanta dulzura y cariño
como mi madre,
y su boca sabía a dulce cuando
tiernamente la llamaba :
Lolita...,
...la Lolita,
su Lolita...
hay una imagen, no de hermana,
de una madre chiquita,
ésa pequeña mamá
que todo me enseñaba,
tanto sus fantasías,
como todos sus temores,
también sus conocimientos,
yo su mejor alumna
todo le aprendía.
No podía vivir sin ella,
si se iba al colegio
o a donde fuera
tenían que engañarme,
fingir jugar a las escondidas
para que ella pudiera salir.
Un día me escondieron
dentro de un pupitre,
que tenía un clavo
y al cerrar la puerta
me hacía daño,
lo peor de todo es que
se olvidaron de mí
dejándome encerrada
y fue en la noche
cuando me encontraron.
Ella era mi pequeña mamá,
era todo lo que yo tenía,
no recuerdo a nadie más
a mi lado que a ella,
porque no existía
otro ser para mí
tan dulce y sabio
como la Lolita.
Era la niña de la casa,
la compañera de mi mami,
su muñequita,
la "nieta" del abuelo,
y para todos la "Lolita".
Todo giraba a su alrededor
como yo también lo hacía.
Era la clásica niña
de aquellos tiempos,
cabello ensortijado,
cintas en la cabeza,
trajes amplios,
anudados a la espalda
con grandes lazos
que mi mami le cosía.
Cuando hizo la comunión
no me dejaban acercarme a ella
porque me decían que la ensuciaba
seguramente yo
no iba tan arregladita.
Como todos la querían
me enseñaron a quererla.
Era inteligente y muy aplicada,
además de buena hermana
era una excelente hija.
fue el sostén y apoyo de mi madre
durante toda la vida.
Si alguien amó a mi madre,
nadie lo hizo mejor que ella,
si alguien sirvió, atendió
y cuidó a mi madre
todo el mérito se lo lleva ella,
la "Lolita. Así la llaman
tiernamente todos
como si fuera frágil,
como a una florecita.
Pero ha demostrado
ser fuerte y valiente
ante las adversidades
de la vida.
Todo lo ha hecho bien;
por eso es admirada
y querida,
su vida ha sido transparente
como su mirada.
Alegre y capaz de trasnochar
con su repertorio
de cuentos pastusos,
sobre todo.
Ahora veo que es un bien de familia
eso de los chistes y de la alegría,
del apunte y de la genialidad
aprendida de los tíos.
También la piedad,
el don de consejo.
Yo siempre me preguntaba :
¿cómo es que es tan buena amiga ?.
Quién le enseñó a ser dulce,
quién le enseñó a ser atenta,
de qué material la hizo mi madre
cuando la trajo al mundo,
un mundo que ha sido pródigo
con ella,
le ha dado el amor
la admiración y el aprecio
de toda su familia.
Ha sido generosa ,
si no tiene nada material
es porque lo ha dado todo,
pero tiene la mayor riqueza
el haber aprendido
de los mejores maestros,
mi madre y nuestros tíos.
Nadie se refería a ella
con tanta dulzura y cariño
como mi madre,
y su boca sabía a dulce cuando
tiernamente la llamaba :
Lolita...,
...la Lolita,
su Lolita...
ALGO DE MI - Matilde
Cómo quisiera tener
su conocimiento y cultura,
pero sobre todo su sabiduría.
Alguna vez a sus 80 años
la vi descansando,
me llamó la atención
porque era raro en ella
la inquieta, la incansable;
nueve hijos tenía
y decía que el rosario
era incompleto
porque el suyo era solo
de nueve Ave Marías.
Nueve que rezaba
para pedir al cielo
y multiplicaría sus rezos
porque le dieron nietos,
y bisnietos tendría.
Con manos delicadas
peinaba a sus tres niñas,
las primeras,
colocándoles cintas,
moños de terciopelo,
las propias de ésos tiempos.
Lolita, su compañera
su Toche que cantaba
lo que ella callaba,
y su Nonoy, (como la toche la llamaba).
Sus tres muñecas a las que
los más bellos trajes cosía;
luego llegaría el niño
el travieso, su Javito.
y después vendrían cinco,
Miguel, Alvaro, Ana,
Olga y su Pancho,
así serían sus nueve
por los que viviría,
y también moría.
Esas manos tan suaves
fuertes se volverían
para soportar el peso
de una gran familia
por la que trabajaba
en todo lo que podía.
Era hermosa, elegante
era graciosa,
piadosa como ninguna,
su gran amor al "Padre",
nos legaría,
y a Él yo la enviaba
a pedir por sus nietos,
mis hijos,
a los que ella adoraba.
Los ayudaba a todos
y cada día se obraba
en ella el poder
de la olla milagrosa
porque preparaba para tres
y comían todos los que
llegaban
y se multiplicaban
casi hasta veinte.
No sé si ella comía,
eso pasa con las madres
que lo dan todo,
o hacen la vista gorda
o se engordan de vista.
Siempre le pedí más
de lo que ella podía,
le pedí el cariño
que me faltó de niña
y el que de grande
me correspondía.
Quizá lo hicimos todos
pues le dimos muy poco
y le pedimos demasiado,
pero su alma y su corazón
con todo esto,
y aún más resistía.
Era tierna, era dulce
era hermosa...
Todo lo sabía.
Si, las madres tienen
esa cualidad divina.
Era hermana y fue madre
también de sus hermanos
que perdieron la madre
en su tierna vida,
por eso la adoraban,
por eso la querían,
era la Matildita.
Ahora todos la ayudaban
porque su labor
ahora se multiplicaría,
hacía de madre, de abuela
ya no eran sólo nueve hijos,
eran más de veinte sus nietos,
y con ellos sus hijos,
que sumaban diez bisnietos.
Cada día hacia el via-crucis
de estación en estación
visitando a cada uno,
interesándose por lo que les faltaba
y dando un poco
de lo que a ella le daban.
Una de mis hermanas
me preguntó una vez :
¿cómo es mi madre?,
vivió poco con ella
y no la conocía.
Le dije : es la más bella mujer
y más hermosa su alma
que derrocha amor
y conocimiento
que tiene la respuesta
propia de la sabiduría
que da Dios a las madres;
y el amor a una Virgen
que es su Madre María,
a quien todos los días
le pedía por los suyos
y volvía de la Iglesia
cargada de esperanza
y llena de alegría,
con la certeza del que tiene
puesta en Dios su confianza.
Su dulce fortaleza
la hacía más vigorosa
recorriendo las calles
del barrio del Obrero
donde ella era pionera,
en conseguir sustento,
en vivir del milagro,
y en salir siempre airosa,
aún sin tener dinero.
Era hermosa,
era tierna y grandiosa,
¡era mi Madre!.
Cuánto, cuánto la quería.
Una vez de niña se fue de mi lado
yo lloraba buscando a mi madre
que no volvía,
entonces,
llegó una mujer diciendo
que me fuera con ella
que me llevaría
donde estaba mi madre,
salí de su mano, era una conocida,
llegué a una casa extraña,
y mi madre no estaba.
Aterrada,
de los míos separada,
preguntaba, cuándo la vería,
el sábado dijeron:
pasaron muchos sábados,
pasaron muchos días,
y ella, mi mama
no llegaba.
Era yo tan pequeña
tan sólo tres años tenía.
Se me acabó la ropa,
se convirtió en harapos,
y tampoco llevaba
mis pequeños zapatos.
Recuerdo que debía
mantener limpia
aquella casa tan grande.
Era una casa muy fría,
y el frío se hacía más crudo
por el agua del cubo
con cuyo peso no podía
y salpicaba mojando
mi cuerpo casi desnudo.
Mis pequeñas manos
a medias escurrían
el cáñamo con el que limpiaba.
Por suerte un día,
alguien desde la puerta
me llamaba,
me decía que saliera,
era mi tío Leonardo,
recuerdo el miedo,
le señalaba la puerta
para que se fuera,
porque la señora me pegaría,
mi tío no me hizo caso,
me agarró fuertemente
y salió corriendo llevándome
en sus brazos.
Qué algarabía, cuánta alegría,
al llegar a mi casa;
me sentí tan querida,
había vuelto a nacer,
recobraba mi vida.
Sé que el sábado
esperado
se hará realidad,
y ella vendrá,
y ya no cantaré llorando
como cuando era niña
aquella canción que decía:
"Ya viene el día ya viene madre..."
Habrá llegado por mí
y será para siempre,
como para siempre
está en nuestra vida.
En vida te dí mis cantos,
mis poemas mal hechos,
mis sentimientos torpes,
y tú, tu amor inmenso.
En vida me diste todo
y en vida te di las gracias
porque me transmitiste
todo lo que ahora soy
y todo lo que ahora siento
porque ésos era también
tus sentimientos.
Supe cuánto me amabas
y no bastó la vida
para amarnos
ni hace falta la muerte
para olvidarnos,
porque sólo la eternidad
podrá con el cariño
ése que dan las madres,
y que es propio de Dios
para sus hijos.
su conocimiento y cultura,
pero sobre todo su sabiduría.
Alguna vez a sus 80 años
la vi descansando,
me llamó la atención
porque era raro en ella
la inquieta, la incansable;
nueve hijos tenía
y decía que el rosario
era incompleto
porque el suyo era solo
de nueve Ave Marías.
Nueve que rezaba
para pedir al cielo
y multiplicaría sus rezos
porque le dieron nietos,
y bisnietos tendría.
Con manos delicadas
peinaba a sus tres niñas,
las primeras,
colocándoles cintas,
moños de terciopelo,
las propias de ésos tiempos.
Lolita, su compañera
su Toche que cantaba
lo que ella callaba,
y su Nonoy, (como la toche la llamaba).
Sus tres muñecas a las que
los más bellos trajes cosía;
luego llegaría el niño
el travieso, su Javito.
y después vendrían cinco,
Miguel, Alvaro, Ana,
Olga y su Pancho,
así serían sus nueve
por los que viviría,
y también moría.
Esas manos tan suaves
fuertes se volverían
para soportar el peso
de una gran familia
por la que trabajaba
en todo lo que podía.
Era hermosa, elegante
era graciosa,
piadosa como ninguna,
su gran amor al "Padre",
nos legaría,
y a Él yo la enviaba
a pedir por sus nietos,
mis hijos,
a los que ella adoraba.
Los ayudaba a todos
y cada día se obraba
en ella el poder
de la olla milagrosa
porque preparaba para tres
y comían todos los que
llegaban
y se multiplicaban
casi hasta veinte.
No sé si ella comía,
eso pasa con las madres
que lo dan todo,
o hacen la vista gorda
o se engordan de vista.
Siempre le pedí más
de lo que ella podía,
le pedí el cariño
que me faltó de niña
y el que de grande
me correspondía.
Quizá lo hicimos todos
pues le dimos muy poco
y le pedimos demasiado,
pero su alma y su corazón
con todo esto,
y aún más resistía.
Era tierna, era dulce
era hermosa...
Todo lo sabía.
Si, las madres tienen
esa cualidad divina.
Era hermana y fue madre
también de sus hermanos
que perdieron la madre
en su tierna vida,
por eso la adoraban,
por eso la querían,
era la Matildita.
Ahora todos la ayudaban
porque su labor
ahora se multiplicaría,
hacía de madre, de abuela
ya no eran sólo nueve hijos,
eran más de veinte sus nietos,
y con ellos sus hijos,
que sumaban diez bisnietos.
Cada día hacia el via-crucis
de estación en estación
visitando a cada uno,
interesándose por lo que les faltaba
y dando un poco
de lo que a ella le daban.
Una de mis hermanas
me preguntó una vez :
¿cómo es mi madre?,
vivió poco con ella
y no la conocía.
Le dije : es la más bella mujer
y más hermosa su alma
que derrocha amor
y conocimiento
que tiene la respuesta
propia de la sabiduría
que da Dios a las madres;
y el amor a una Virgen
que es su Madre María,
a quien todos los días
le pedía por los suyos
y volvía de la Iglesia
cargada de esperanza
y llena de alegría,
con la certeza del que tiene
puesta en Dios su confianza.
Su dulce fortaleza
la hacía más vigorosa
recorriendo las calles
del barrio del Obrero
donde ella era pionera,
en conseguir sustento,
en vivir del milagro,
y en salir siempre airosa,
aún sin tener dinero.
Era hermosa,
era tierna y grandiosa,
¡era mi Madre!.
Cuánto, cuánto la quería.
Una vez de niña se fue de mi lado
yo lloraba buscando a mi madre
que no volvía,
entonces,
llegó una mujer diciendo
que me fuera con ella
que me llevaría
donde estaba mi madre,
salí de su mano, era una conocida,
llegué a una casa extraña,
y mi madre no estaba.
Aterrada,
de los míos separada,
preguntaba, cuándo la vería,
el sábado dijeron:
pasaron muchos sábados,
pasaron muchos días,
y ella, mi mama
no llegaba.
Era yo tan pequeña
tan sólo tres años tenía.
Se me acabó la ropa,
se convirtió en harapos,
y tampoco llevaba
mis pequeños zapatos.
Recuerdo que debía
mantener limpia
aquella casa tan grande.
Era una casa muy fría,
y el frío se hacía más crudo
por el agua del cubo
con cuyo peso no podía
y salpicaba mojando
mi cuerpo casi desnudo.
Mis pequeñas manos
a medias escurrían
el cáñamo con el que limpiaba.
Por suerte un día,
alguien desde la puerta
me llamaba,
me decía que saliera,
era mi tío Leonardo,
recuerdo el miedo,
le señalaba la puerta
para que se fuera,
porque la señora me pegaría,
mi tío no me hizo caso,
me agarró fuertemente
y salió corriendo llevándome
en sus brazos.
Qué algarabía, cuánta alegría,
al llegar a mi casa;
me sentí tan querida,
había vuelto a nacer,
recobraba mi vida.
Sé que el sábado
esperado
se hará realidad,
y ella vendrá,
y ya no cantaré llorando
como cuando era niña
aquella canción que decía:
"Ya viene el día ya viene madre..."
Habrá llegado por mí
y será para siempre,
como para siempre
está en nuestra vida.
En vida te dí mis cantos,
mis poemas mal hechos,
mis sentimientos torpes,
y tú, tu amor inmenso.
En vida me diste todo
y en vida te di las gracias
porque me transmitiste
todo lo que ahora soy
y todo lo que ahora siento
porque ésos era también
tus sentimientos.
Supe cuánto me amabas
y no bastó la vida
para amarnos
ni hace falta la muerte
para olvidarnos,
porque sólo la eternidad
podrá con el cariño
ése que dan las madres,
y que es propio de Dios
para sus hijos.
viernes, 19 de marzo de 2010
ALGO DE MI - Emperatriz Victoria Catalina...
...del Valle la Flor...
Así decía que se llamaba
y los que la queríamos ,
le llamábamos "Perita"
diminutivo de Empera.
Era toda una reina,
toda una Emperatriz
y tenía sobre sí la corona
de la "Victoria",
de su Valle de Atriz.
Así se sentía y así vivió
impartiendo sus órdenes
que eran siempre
las más sabias decisiones
porque partían
desde su corazón.
Ordenó la vida de todos,
dirigió sus destinos,
cautivó al rico
en favor del más pobre
su familia,
y hasta sus vecinos.
Capitana del ejército
más rebelde y necesitado;
sus diez hermanos
y una veintena de sobrinos,
todo un batallón en la mesa,
a la que jamás faltó el alimento
que ella misma preparaba,
que cada día conseguía
para ése regimiento,
Trabajar, construir para el otro,
señalar metas, abrir caminos,
ésa era su vida.
Fue una madre, una tía
pero sobre todo, nos trató
con la dulzura,
el amor y la complicidad
de una cálida abuela,
que mima y educa
al mismo tiempo.
Luchadora incansable,
fuera y dentro de su casa
y en cada espacio en que estaba,
todo a su alrededor relucía
como su vida.
Cuidaba tanto a las personas
como a las mil flores
que cubrían las paredes,
pilares, corredores,
y el patio de una casa tan grande
como su corazón.
Se nutría de los diarios
de los libros, de las personas
importantes
de la cual era amiga,
así cultivó sus ideas propias
por eso en la política
sus pinitos haría
alguien de su partido le dijo:
"pichón de águila real".
y voló tan alto como su
intelecto le permitió.
Desde su pequeña posición
ayudó a tanta gente;
trabajó por su pueblo,
hizo todo por el amigo,
y por su familia
más de lo que debía.
Si, ésa era mi "mama", (mi tía)
así le llamaba de pequeña
cubierta con un abrigo
que me iba grande
y que arrastraba tras ella,
tirando de su falda
cuando quería cariño
alimento, calor,
y quizá un poco de su vida,
la que consumimos todos
los que esperamos
que ella lo hiciera todo
porque solo ella sabía.
La vi una tarde a lo lejos
tenía la mirada triste,
puesta en el vacío
de su Pasto frío,
a pesar de estar situado
al pié de un volcán.
Fui a verla, le pregunté :
"¿por qué estabas tan triste? "
Me miró con dulzura y no me respondió,
y luego al día siguiente
ya jamás respondería.
Se llevó su tristeza
para no entristecer
y nos dejó una herencia,
su trabajo, su lucha,
su tesón, su alegría
la que faltó en el instante
en el que ella se marchó.
Se fue sola, en silencio,
así como vivió,
con la humildad del que da todo
y no hace alarde de su labor.
Por todo eso y para siempre
en nuestro corazón
y en nuestra vida,
será la reina,
la Emperatriz
más querida,
que ganó la "Victoria"
de la "casa" que construyó,
en todos y cada uno
la casa que dirigió
en su Valle de Atriz.
Así decía que se llamaba
y los que la queríamos ,
le llamábamos "Perita"
diminutivo de Empera.
Era toda una reina,
toda una Emperatriz
y tenía sobre sí la corona
de la "Victoria",
de su Valle de Atriz.
Así se sentía y así vivió
impartiendo sus órdenes
que eran siempre
las más sabias decisiones
porque partían
desde su corazón.
Ordenó la vida de todos,
dirigió sus destinos,
cautivó al rico
en favor del más pobre
su familia,
y hasta sus vecinos.
Capitana del ejército
más rebelde y necesitado;
sus diez hermanos
y una veintena de sobrinos,
todo un batallón en la mesa,
a la que jamás faltó el alimento
que ella misma preparaba,
que cada día conseguía
para ése regimiento,
Trabajar, construir para el otro,
señalar metas, abrir caminos,
ésa era su vida.
Fue una madre, una tía
pero sobre todo, nos trató
con la dulzura,
el amor y la complicidad
de una cálida abuela,
que mima y educa
al mismo tiempo.
Luchadora incansable,
fuera y dentro de su casa
y en cada espacio en que estaba,
todo a su alrededor relucía
como su vida.
Cuidaba tanto a las personas
como a las mil flores
que cubrían las paredes,
pilares, corredores,
y el patio de una casa tan grande
como su corazón.
Se nutría de los diarios
de los libros, de las personas
importantes
de la cual era amiga,
así cultivó sus ideas propias
por eso en la política
sus pinitos haría
alguien de su partido le dijo:
"pichón de águila real".
y voló tan alto como su
intelecto le permitió.
Desde su pequeña posición
ayudó a tanta gente;
trabajó por su pueblo,
hizo todo por el amigo,
y por su familia
más de lo que debía.
Si, ésa era mi "mama", (mi tía)
así le llamaba de pequeña
cubierta con un abrigo
que me iba grande
y que arrastraba tras ella,
tirando de su falda
cuando quería cariño
alimento, calor,
y quizá un poco de su vida,
la que consumimos todos
los que esperamos
que ella lo hiciera todo
porque solo ella sabía.
La vi una tarde a lo lejos
tenía la mirada triste,
puesta en el vacío
de su Pasto frío,
a pesar de estar situado
al pié de un volcán.
Fui a verla, le pregunté :
"¿por qué estabas tan triste? "
Me miró con dulzura y no me respondió,
y luego al día siguiente
ya jamás respondería.
Se llevó su tristeza
para no entristecer
y nos dejó una herencia,
su trabajo, su lucha,
su tesón, su alegría
la que faltó en el instante
en el que ella se marchó.
Se fue sola, en silencio,
así como vivió,
con la humildad del que da todo
y no hace alarde de su labor.
Por todo eso y para siempre
en nuestro corazón
y en nuestra vida,
será la reina,
la Emperatriz
más querida,
que ganó la "Victoria"
de la "casa" que construyó,
en todos y cada uno
la casa que dirigió
en su Valle de Atriz.
ALGO DE MI - Digna Amalia
Amalia suena
a algo exótico
a belleza propia
de la mujer pastusa.
Pero ella era algo más,
ella era "Digna",
si, toda ella.
Con la dignidad que da
la fuerza al ser humana,
y ser madre para todos;
algo que la naturaleza le negó
pero que supo ser siempre,
MADRE.
Desde niña aprendió a trabajar
por la necesidad
innata en ella
al nacer generosa,
a vivir para los demás,
a compartir incluyendo
la parte de ella.
Se olvidó de sí misma,
de su aspecto;
solo pensó en la fuerza
que sus manos tenían
para producir
y disfrutar de la
satisfacción que sentía
al DAR.
De todo lo que hizo
se olvidó de sacar
la parte que le correspondía.
Era Digna mi Amalia,
era hermosa,
aunque su rostro
se perdiera entre
la maraña de cabellos
que su cara cubría,
y que el sol había tostado
mostrando tan solo
los surcos
que dejan en el rostro
los gestos de la vida.
Una vida de trabajo
duro y constante,
de madrugadas,
de trasnochos.
Su añejo olor, no del tiempo,
sino de lo que siempre
sus manos hacían
y amasaban,
para dar alegría,
saboreando lo mejor
que sabía hacer
cocinar.
Una mesa une la familia,
en la mesa se hace la vida,
así amasó los sueños
que no eran los suyos,
eran los de otros,
pero que ella vivía
como propios,
era su forma de disfrutar
la vida,
haciendo que otros vivan.
Nunca pensé si estaría cansada
porque jamás lo estuvo
su mirada.
Solícita, servicial,
atenta, amorosa,
alegre y graciosa,
con el picante de sus
cuentos e historias,
del repertorio sin fin
que repetía día a día
para hacernos reír.
Así era ella, independiente
indomable,
fuerte como una leona
para defender a los suyos,
tierna y generosa
para alimentarlos,
con actitud de
madre bondadosa.
Así "mi Mayas"
como la bautizó su sobrina,
se fue detrás de su hermana;
no eran mellizas,
pero gemelas sus almas,
y si faltaba una
la otra no podía
continuar ésta vida
que compartieron juntas,
tristezas y alegrías
desde la infancia
y hasta el último día.
Alguien me dijo :
" la casa estaba tan llena",
que era imposible
llegar hasta "la Mayas"
Así murió,
como vivió
acompañada, llena de gente.
Su hermano estaba triste
porque la multitud no le
permitió llegar a ella
para verla y despedirse,
todos querían estar cerca,
querían darle gracias,
esas gracias que nunca antes dieron,
y que es mejor dar en vida.
Conmigo hizo de madre,
hizo de tía,
hizo de abuela con mis hijos,
además era mi "comadre"
madrina de la Ivoncita
como ella le llamaba,
a la que con cariño recordaba
deseando en volver a verla,
deseo que siempre acompañaba
con un largo suspiro,
perdiendo la mirada
en el infinito
como el que eleva una oración,
por un sueño
que jamás fué posible.
Hizo sobre todo, de algo
y era lo mejor que tenía,
que nadie le enseñó
y que al nacer traía;
ser "piadosa",
no con la piedad
de la santería,
sentía piedad por todos.
¿ Dónde lo aprendería ?
martes, 16 de marzo de 2010
ALGO DE MI - Antuquito.
Dicen que te has ido,
así, sin despedirte.
Conociendo como eres ,
no puede ser verdad,
no te has ido, ó quizá,
volverás pronto...
Una persona como tú
no puede marcharse,
estás en demasiadas cosas
y en demasiadas personas.
Pasarán los años
y pasaremos todos,
pero tu memoria
quedará para siempre,
porque estás
en el pensamiento
de Dios.
y El no olvida
a los que practican
la caridad.
No te diremos adiós,
para que no muera el sueño,
la complicidad,
la amabilidad, el detalle,
las relaciones públicas
y humanas.
Para que no muera la alegría
el chiste, el apunte
la genialidad
y la sonrisa que sacas
para cambiar
la mueca del dolor
de los que dicen
que te has ido.
No. No tú no te has ido,
aunque quisieras irte
hay demasiado de ti
en toda tu familia,
la que tanto amaste
y por la que viviste
pendiente de cada
uno de ellos.
Lo que sembraste
en el "antes de"
se quedó para
el "después de"
y eso es lo que
quedó de ti
en todos.
Por todo esto
y hasta que no
se marche el último
tú no te habrás ido.
Para mí al estar lejos
no es una realidad,
y cuando vuelva
te encontraré
allí, donde siempre,
en la misma ciudad
que sabe a pasto
a verde, al frío,
que reclama un hervido,
cuando juntabas las
manos diciendo "achichay".
Tú me enseñaste a soñar
y yo seguiré soñando
en que siempre estarás
en el mismo lugar
y con la misma gente,
aunque suene a canción
y aunque parezca
un verso
yo no te digo adiós
para que no te mueras.
No resistimos tu ausencia,
ni podremos padecer
la pena de la muerte
que no existe,
para el verdadero creyente.
Que estés en paz?
siempre la tuviste,
que vayas a la luz ?
tú, la luz fuiste.
Nada puedo querer
más que estés
con nosotros,
para no sufrir,
para no llorar
dando forma
a la ausencia,
porque tú no querrías
que lloremos.
Ahora sé,
qué es la eternidad,
es la estela de luz
que deja cada uno
y que gira sin fin
al rededor del mundo
que hemos construido.
Esa estela de luz
y de energía
que te rodeaba,
ahora brillará de noche
y sentiré de día
para sacarme
no una lágrima
sino un sonrisa
como siempre lo hacías
el milagro que lograbas
en la gente que amabas.
Por qué se quejan
decías :
"yo no siento frío
ni calor".
Si, eras tan especial
tan diferente.
y la verdad es que
nunca me detuve
a pensar en realidad
cómo eras
quizá un "Garrik" ,
jamás te vi llorar,
te vi reír,
pero no te oí cantar,
aunque eras un melómano,
de ti aprendí
el gusto por la buena
música.
Demasiados adióses
llevabas a tu espalda,
demasiadas vivencias
y recuerdos,
tu vida fue la suma
de muchas otras vidas
y fue éste tu vaso predilecto,
aunque el último trago
lo dejaste a los dioses
y el último adiós
a los muertos,
aquellos que marcharon
para siempre de la "casa",
y que jamás volvieron
porque se les murió
el alma y con ella
el camino de regreso.
así, sin despedirte.
Conociendo como eres ,
no puede ser verdad,
no te has ido, ó quizá,
volverás pronto...
Una persona como tú
no puede marcharse,
estás en demasiadas cosas
y en demasiadas personas.
Pasarán los años
y pasaremos todos,
pero tu memoria
quedará para siempre,
porque estás
en el pensamiento
de Dios.
y El no olvida
a los que practican
la caridad.
No te diremos adiós,
para que no muera el sueño,
la complicidad,
la amabilidad, el detalle,
las relaciones públicas
y humanas.
Para que no muera la alegría
el chiste, el apunte
la genialidad
y la sonrisa que sacas
para cambiar
la mueca del dolor
de los que dicen
que te has ido.
No. No tú no te has ido,
aunque quisieras irte
hay demasiado de ti
en toda tu familia,
la que tanto amaste
y por la que viviste
pendiente de cada
uno de ellos.
Lo que sembraste
en el "antes de"
se quedó para
el "después de"
y eso es lo que
quedó de ti
en todos.
Por todo esto
y hasta que no
se marche el último
tú no te habrás ido.
Para mí al estar lejos
no es una realidad,
y cuando vuelva
te encontraré
allí, donde siempre,
en la misma ciudad
que sabe a pasto
a verde, al frío,
que reclama un hervido,
cuando juntabas las
manos diciendo "achichay".
Tú me enseñaste a soñar
y yo seguiré soñando
en que siempre estarás
en el mismo lugar
y con la misma gente,
aunque suene a canción
y aunque parezca
un verso
yo no te digo adiós
para que no te mueras.
No resistimos tu ausencia,
ni podremos padecer
la pena de la muerte
que no existe,
para el verdadero creyente.
Que estés en paz?
siempre la tuviste,
que vayas a la luz ?
tú, la luz fuiste.
Nada puedo querer
más que estés
con nosotros,
para no sufrir,
para no llorar
dando forma
a la ausencia,
porque tú no querrías
que lloremos.
Ahora sé,
qué es la eternidad,
es la estela de luz
que deja cada uno
y que gira sin fin
al rededor del mundo
que hemos construido.
Esa estela de luz
y de energía
que te rodeaba,
ahora brillará de noche
y sentiré de día
para sacarme
no una lágrima
sino un sonrisa
como siempre lo hacías
el milagro que lograbas
en la gente que amabas.
Por qué se quejan
decías :
"yo no siento frío
ni calor".
Si, eras tan especial
tan diferente.
y la verdad es que
nunca me detuve
a pensar en realidad
cómo eras
quizá un "Garrik" ,
jamás te vi llorar,
te vi reír,
pero no te oí cantar,
aunque eras un melómano,
de ti aprendí
el gusto por la buena
música.
Demasiados adióses
llevabas a tu espalda,
demasiadas vivencias
y recuerdos,
tu vida fue la suma
de muchas otras vidas
y fue éste tu vaso predilecto,
aunque el último trago
lo dejaste a los dioses
y el último adiós
a los muertos,
aquellos que marcharon
para siempre de la "casa",
y que jamás volvieron
porque se les murió
el alma y con ella
el camino de regreso.
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