miércoles, 18 de agosto de 2010

ALGO DE MI - la paciencia

La paciencia
o la Ciencia de la Paz
es algo que hay que buscar
constantemente,
y cuando se encuentra
luchar por retenerla,
hacerla nuestra
con cada pensamiento
actitud, palabra o gesto,
hacerse con ella
a consciencia
en cada instante
para no perderla.
Es tan esquiva
es tan severa,
es muchas veces
una quimera
que pocos alcanzaron,
un sueño
de aquellos imposibles,
pero es como Dios,
siemestá allí,
no la vemos
porque la buscamos fuera,
y ella está adentro
muy adentro
esperando salir.
Alguno la ha encontrado
Jesús, Gandi
y algún otro
y han muerto
a causa de ella,
otros también,
y la han vendado,
amordazado,
lapidado,
y escondido
por intereses creados
y para que otros
no la encuentren.
Les muestran
el opuesto
que es la guerra
y dicen
que por el camino
de ella
se encontrará
la paz.
Pero la Paz
es un estado
es una vivencia
es una posesión
es de cada uno
y hay que buscarla
dentro de cada cual.
Ese es el error
porque fuera
se pelea por ella,
si buscas dentro
la encontrarás,
porque cuando
cada uno
y a consciencia
va tras ella
no se enfrascará
en más luchas
ni en más guerras
que la de encontrar la paz
dentro de sí,
que es la única realidad
del hombre
si quiere ser felíz.







domingo, 1 de agosto de 2010

ALGO DE MI - la lluvia

Todo en la naturaleza
es música,
el mar, el río, el viento,
pero sobre todo
porque cae del cielo
siempre he pensado
en la lluvia.
Es relajante, es triste
es misteriosa
va y viene con el viento
y hace un sonido
rítmico y a veces
violento
si va acompañada
de truenos.
Soy de una región
donde llueve mucho,
los Andes;
allí la lluvia
es constante,
por eso es tan familiar
cuando la escucho
su sonido es musical.
Ahora vivo cerca del mar
y cuando llueve,
por cierto que son
muy pocas la veces,
me siento tras la ventana
a escuchar ese sonido
celestial.
Para mí el cielo estaba
en las nubes,
con los Ángeles y Dios,
por eso creía que
la lluvia era divina
un regalo de Dios
pues sin ella
no habría vida,
cuando me subí
a un avión
y vi que tras el velo
de nubes
aún más alto
estaba el cielo
y cuando no vi a Dios
en ese cielo
inmenso y lejano,
me recogí en mí
pensando dónde estaría,
entonces comprendí
que habita en todo
pero especialmente
en el corazón
del hombre
donde ha fijado
su mansión.