Tendría que empezar
como aquella canción :
"A mis amigos les adeudo..."
Si hiciera cuenta
de los que les debo,
no alcanzaría el estampado
del cielo
para enumerar
todo lo que me han dado.
Fueron madres, padres
y hermanos,
amantes y amigos;
son lo que necesitas
en el instante justo
y el momento preciso.
Son el consejo y la oración,
son la ayuda y el bastón,
la muleta, el pañuelo
y siempre el consuelo.
El hombro,
la mano que sostiene
para que no caigas,
se quitan el abrigo
si hace frío,
y si tienes calor
son la sombra
o el sol,
lo que haga falta,
el pan, el agua y el vestido.
¿Quienes son los amigos?
Ángeles que en su momento,
entran en el corazón
y la vida del amigo.
Dijo alguien :
"Los amigos son el regalo
de Dios,
para compensar la ingratitud
de los tuyos".
Qué hubiéramos hecho
sin amigos ?
Cómo hubiera sido la vida
sin ellos ?
Yo los recuerdo a todos,
si repasara el abecedario
encontraría cientos
de amigos,
porque el decir es que
los buenos amigos,
se cuentan con los dedos
de las manos;
pero para mí
Dios con muchos me ha bendecido;
y a aquellos que he olvidado
quizá fueron
los que más me dieron.
A muchos ya no les tengo,
pasaron por mi vida
sin darme tiempo
a que les agradeciera.
El detalle más pequeño
el que recuerdo,
es el que más agradezco,
porque fue en el momento
más necesitado.
Una palabra,
una sonrisa, un consejo,
eso no se olvida,
y lo más grande y mejor,
su compañía.
La mano amiga,
el abrazo cálido,
la mirada de ternura
de aprobación y asentimiento,
el escuchar tantas horas
mis letanías
de quejas, de historias
y aventuras.
¿ Acaso puedo devolver
el tiempo en mi invertido ?
Cuántos amigos
se han quedado en el camino
y no tuve la oportunidad
de devolver en algo
su paciencia
su generosidad
y su cariño.
Piensas que habrá tiempo
para el agradecimiento,
pero el tiempo no espera
y no da lugar para el mañana
porque el mañana no existe,
y al final solo me encuentro
con tantas y tantas deudas
porque pensaba que todo
era gratuito,
o que lo merecía,
y olvidé en el momento
el ser agradecida.
Lo que queda de todo
es lo que aportaron ellos,
mis amigos;
y es lo que daré a otros
y quizá para eso
fue que me lo dieron,
así no me quedaré
con deudas,
ni con la esperanza
de algún día devolver
lo recibido
lo que con tanto amor
en mí invirtieron
para que continuara
haciendo ése camino
que ellos empezaron
al darme lo aprendido
de otros que también
a ellos les dieron.
Gracias amigos
aunque tarde, aún es tiempo
porque ha de ser en vida
el reconocimiento.
A todos recuerdo y jamás olvido
que lo que hoy hay en mí,
a ustedes se los debo.
lunes, 3 de mayo de 2010
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