Así la llamaba a
mi bisabuela Lastenia,
la madre de mi abuelo materno.
Al lado de mi bisabuelo
eran todo un contraste,
ella alta, blanca, casi rubia,
él moreno,con el color propio
del indio Sureño
y de estatura pequeña,
por eso en la familia
hay unos parecidos a ella
y otros al " papá Niquito ".
Ella fuerte, imponente,
de carácter,
su fuerza y su coraje,
su valor y energía,
el dominio y la resolución,
predominantes
tan propios de la mamita Tena,
por eso
en ésta casa y familia
siempre se ha ejercido
el matriarcado
y todas tenemos algo de ella
su bondad, ternura
y ése carácter marcado
como la señal propia
de los "Portilla".
Muy guapa,
de mirada profunda
aguda y penetrante,
intensa y llena de luz,
propia de los cóndores
que sobre vuelan
los picos más altos
del Sur,
con el sentir de las mujeres
de su época
inquieta y expectante
planeaba su vuelo rondando
todo lo que a su familia
tocara y concernía.
Era toda una matrona;
aún con sus diferencias
físicas y emocionales
amaba a mi bisabuelo,
se admiraban, respetaban,
y se correspondían.
De ésa unión nacieron
muchos hijos
que le dieron 140 nietos,
los que eran al cumplir
las bodas de oro,
y no sé cuántos bisnietos
en los que me contaba,
y sabía que era
su bisnieta preferida,
todos llegaban siempre
preguntando
dónde está ésa niña
la que se va a llevar al cielo
cuando muera ,
y yo orgullosa bajaba
de su cama
para que me vieran.
"Yo me la llevaré
no, no la dejaré aquí
en éste mundo, decía :
Se marchó
y no es que olvidara
su promesa,
es que eran otros
los planes de Dios
para conmigo,
no eran los planes
de ella
los que yo viviría;
alguna vez pensaba
con tristeza...
por circunstancias
de la vida :
"si me hubiera llevado..."
pero hoy me siento
realizada y aún querida.
Sé que me esperará
cuando yo muera,
cuando deje mi cuerpo,
este traje que me dieron,
al llegar al planeta;
me llevará por el camino
que conduce al cielo,
ella estará allí con los demás
mostrándome el lugar,
el que en vida he escogido,
donde la paz y el amor
quizá haya merecido
y serán permanentes.
Me recordará
lo que he olvidado,
que los valores
se transmiten y se dan en vida,
como lo hizo ella
con toda la familia.
Nunca le llevé flores,
porque era muy pequeña
y cuando fui mayor
ya ni cenizas habían,
pero,
ella sabe que siempre
la he querido,
mi Mamita Tena,
allí donde esté
sé que me espera
y me ayudará a pasar
dicen unos que al
valle de los muertos,
pero con el conocimiento
que ahora tengo,
sé que es al Valle de la vida.
miércoles, 19 de mayo de 2010
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