La vida se me ha ido,
puse barrotes en la puerta,
y sin que me diera cuenta
se ha marchado.
No dejó huella,
no dejó nada,
se fue sin vivirla,
se esfumó sin sentirla.
No me dijeron que era frágil
que era pequeña,
no me dijeron nada...
La cargué con recuerdos
de pasados oscuros
la adorné con mentiras
la maté con las sombras,
nunca la oxigené.
La ahogué con mis lágrimas,
la encerré en una cárcel
de tristes despedidas.
La arrastré por un mundo
de fango, piedras y espinas,
la aburrí con mis cantos
de nostalgias perdidas.
La puse en el vacío
la consumió su suerte.
Me he quedado sin nada
me he quedado sin vida
me he quedado en la sombra
de una vida sin vida.
El peso de las hojas
de los frutos perdidos,
han doblegado el árbol,
el suelo se ha hundido,
le ha faltado la vida
de flores y de pájaros
que aniden en sus ramas,
que dé sombra al mendigo,
que cobije al hermano
si se queda dormido.
Se ha acabado la vida,
se seco la simiente
y si no hay vida, nada
puede llevarse la muerte.
domingo, 27 de septiembre de 2009
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