Tengo los ojos puestos en la lejanía,
esperando el retorno de no sé quién,
sé que alguien alguna vez se ha ido
y me he quedado esperando,
su regreso perdido.
No cierro la puerta de mi casa,
no apago el fuego,
para que el reflejo de la luz le guíe.
Constante Soledad, mi compañera,
eres tú quien viene cada día,
pero no dices nada, no te reconocía.
Ahora cerraré la ventana, para que no te vayas,
quédate, hay una habitación para ti,
¿qué digo ?
toda la casa es para ti.
Instálate, seré piadosa,
no tú,
lo seré yo,
porque serás mi musa.
Te cantaré, te serviré,
no pasaré de ti,
porque ante todo,
estaré agradecida
de que estés aquí.
ESPERAR
Se ha secado la muerte por la espera,
la consumió el cansancio
y se murió ella misma.
Se cansó de esperarte, y esperarme,
porque no quiero irme sin que vuelvas.
¿Quién? No lo sé, es la sensación que tengo,
algo en mí que nace ó muere cada día
y duerme en la noche de los recuerdos.
Siento el vacío, alguien se ha ido,
alguien en alguna parte está perdido.
No sé quién es,
pero sé que alguna vez
fue parte de mi vida.
Quizá fueron los padres,
los hijos, o tal vez los hermanos,
los tíos, los amigos, ahora los nietos.
Todos forman un solo vacío,
una sola ausencia,
y entre todos una sola soledad.
Es lo que queda, por eso bienvenida,
eres la causa y el efecto de lo perdido,
pero ante todo y para siempre
eres el recuerdo de lo vivido,
de lo que un día se tuvo
y como todo, se acabó.
RECUERDOS.
Busco entre los miles de allá arriba,
para no perderme
entre los miles de acá abajo,
salgo en las noches
a recorrer el firmamento
y no encuentro
ése algo que espero.
Sé que cada uno en su mundo,
y en su espacio, está en lo suyo,
y el espacio y el tiempo dicen,
que es algo solo de los viejos,
porque ellos si lo valoran,
y viven en el vacío de la espera,
de algo, de alguien, o del final.
La maleta está lista, el viajero también;
es la hora, la más intensa,
la mejor, la más sentida,
el gran momento de la despedida.
LA MARCHA
No mires hacia atrás dicen los sabios,
los iluminados,
mira siempre adelante, hacia la luz
te perderías si lo haces, te quedarás atrapado...
( en ésta dimensión, )
...pero, son demasiados recuerdos,
demasiadas vivencias, que
han hecho lazos tan fuertes,
a veces imposibles de desatar;
no se dice adiós sin mirar lo que se amó,
lo que se deja y lo que queda
en la espera del reencuentro.
El espíritu se va porque es su hora,
pero,
¿qué es lo que se queda en éste espacio ?
En el vacío de la ausencia.
¿ A dónde va el alma ?
¿ A dónde la oración ?
¿ A la nada ?
Si, a la nada.
Ahora sé que la nada tiene forma,
por eso de la nada
se hizo el universo,
y la nada palpita...
y por eso a la nada,
volverá mi corazón.
Por lo que sufras
no acumulas ni te pagan;
reconocen lo que hagas,
las buenas obras,
no de tanto llorar
se gana el cielo,
se gana con la alegría
de vivir,
con el servicio,
y entonces, el espíritu
vuelve a su esencia,
más allá de la materia ,
a la luz , a la energía.
Allí no hay sensación de soledad,
ni dolor de ausencia,
ni enfermedad,
no se cree como aquí en la muerte
no se piensa ni se pacta con la suerte
porque el temor no existe.
El temor lo creo el hombre
para aprisionar las almas,
es de ésta dimensión
y aquí se queda;
hay que empezar a ser libre desde aquí
solo así,
se abrirán las rejas para pasar allí.
sábado, 5 de septiembre de 2009
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