La enfermedad,
no habría que nombrarla
pero es una realidad
que hay que afrontar
con valor y dignidad.
Ella nos obliga
a ir muy dentro
y cada cual
en ése encuentro
encontrará la verdad
de lo que realmente se es
y de lo que hay que dejar
en el camino
al despojarse de la piel.
Te encuentras con otro ser
que en nada se parece
al que creías ser,
y si miras atrás
ves el tiempo perdido
porque a mitad del camino
no hay huellas
que certifiquen
que has andado
por la senda del saber,
lo que has acumulado
y llevas a tus espaldas
son chucherías
y ningún tesoro
hay en ése capital
para pagar el peaje
llegar a la otra orilla.
De niños empezamos
coleccionando gusanos
y allí se quedaron en la bolsa,
solo que han crecido
y ahora pesan más.
Al enfrentarte a una enfermedad
que has escogido tú
como parte del aprendizaje
comprendes una verdad
de las muchas que salen
cuando vas al encuentro
del Yo
a través del dolor,
porque solo en ése momento
es cuando te vuelves
hacia dentro
y es cuando apenas
comienzas a caminar
al reconocer que en realidad
nunca hay destino,
tan solo has de viajar
infinitamente
como lo hacen las estrellas
sin cansarte
y sin mirar hacia atrás,
porque ésa es la enfermedad
sentir cansancio y hastío
detenerse en el camino
y no querer avanzar.
sábado, 31 de julio de 2010
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