jueves, 29 de abril de 2010

ALGO DE MI - Edilma

El abuelo decía
que sólo en la Biblia
se encontraban mujeres
como ella.
Esto te hacía pensar
en cómo eran las
prehistóricas féminas.
Leyendo, sólo encontrabas
heroínas.
Y buscando su perfil
en la lectura,
podías resaltar los adjetivos
de : Buena, servicial
atenta, jovial
generosa, humilde
callada, laboriosa,
tan propios en ella.
Nunca tuvo un gesto
de egoísmo o de cansancio
ante los familiares
que desfilaban cada día
por su mesa,
a pesar de su supuesta
pobreza,
ella era rica ;
porque rico es el que
tiene el don de dar,
y compartir;
era lo que practicaba
con todo el que a su
casa llegaba.
Todo lo compartía
sin jamas quejarse
de lo que le faltaba.
Seguramente para ella
le faltaría la gente
si no acudían al banquete que
diariamente preparaba.
Y como todo lo que hace Dios
en su sabiduría,
cuando sabe que puede pedir
a los que ha dotado de valor
para aleccionar
de cómo hay que vivir
si se quiere enseñar;
la probó con un mal
que para ella no lo sería,
porque lo llevó con hidalguía
con pundonor y valentía.
Nadie podía decir
si era verdad qué mal tenía
porque jamás se le apagaron
la sonrisa, la energía,
las ganas de vivir,
de pasear y de servir.
Era una gran mujer
y no por su figura,
sino por su corazón,
y su alma pura.

Recordaré de ella
que además de ser bella,
nos enseñó el silencio
y la paciencia,
ante cualquier amargura
y a cambiar el dolor
con la dulzura
de su perenne y fraternal sonrisa.






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